miércoles, 23 de febrero de 2011

Una araña negra en el Nacional: el mítico Lev Yashín y el Dínamo de Moscú visitan el Perú en diciembre de 1964


(La Prensa, jueves 03 de diciembre de 1964, pág. 24)

(La Prensa, martes 01 de diciembre de 1964, pág. 24)

En el breve recorrido que hemos iniciado por la larga historia del Estadio Nacional, primer escenario deportivo de nuestro país, no solo encontraremos memorables hechos del fútbol peruano sino también gratas visitas de estrellas del futbol internacional. Una de ellas fue la del legendario portero ruso Lev Yashín, conocido mundialmente por sus dotes en el arco como la “araña negra” _ganador del Balón de Oro en 1963 y elegido mejor portero de la historia por la FIFA_ quien visitó al Perú en diciembre de 1964 como parte de la segunda gira que su equipo, el Dínamo de Moscú, realizaba por América Latina. El equipo moscovita _que por aquél entonces ostentaba 10 títulos de su liga_ era respetado en Europa por ser la entidad más rica y poderosa del deporte en Rusia, país que cobró protagonismo en el fútbol tras alzarse en 1960 con la primera edición del Campeonato de Europa de la UEFA (actualmente Eurocopa).

El plantel del equipo ruso que nos visitó estuvo conformado por varios jugadores que ese mismo año habían obtenido el subtítulo del Campeonato de Europa, hoy Eurocopa, en España como Glotov, Mudrik y Korolenkov; y por algunos que salieron campeones por ese mismo campeonato en Francia cuatros años antes como Kesarev y el mismo Yashín. La expectativa de la prensa peruana por ver en acción al famoso portero fue amplia debido a que los aficionados esperaban que reeditara en el arco del Estadio Nacional las grandes actuaciones que tuvo con su selección en los mundiales y campeonatos de Europa que disputó _este cuadro fue distinto al combinado de la unión soviética que un año atrás también se había presentado en Lima_. La serie de encuentros amistosos que los rusos tuvieron en nuestro país _tres en la capital y una en Arequipa_ se inició la noche del martes 1 de diciembre cuando enfrentaron en el Estadio Nacional al popular equipo de Alianza Lima que vio conveniente no reforzarse con algún jugador de otro equipo para enfrentarlos (como antiguamente se hacía). En el primer tiempo el conjunto blanquiazul, para sorpresa de los asistentes, con un juego vistoso en base a pases cortos y habilidosos logra superar a la recia defensa rusa y abre el marcador en el minuto 27 con anotación de Rodolfo Guzmán al aprovechar que Yashín estaba fuera de su posición. El equipo soviético en el segundo con un mejor resto físico da vuelta al marcador con goles de Avroutsky en el minuto 5’ y de Bobkov en el minuto 26.

El segundo partido de la minigira peruana fue ante el aguerrido Sporting Cristal, dirigido por el gran “Toto” Terry, el jueves 3 de diciembre, noche en la que todos esperaban una mejor actuación de Yashín con espectaculares intervenciones. El lance fue calificado de discreto debido a la no correspondencia entre el juego colectivo y capacidad futbolística de los rusos con la expectativa generada en la afición peruana. El triunfo esta vez fue para los rimenses que aprovecharon otra desatención del portero ruso quien confiado solo atinó a mirar inmóvil cómo entraba por una esquina de su arco el remate de tiro libre de Eloy Campos desde unos 35 metros en el famoso e histórico “gol fantasma” en el minuto 17 de la etapa complementaria. La desilusión en los asistentes fue total cuando el portero ruso casi al finalizar el encuentro fue expulsado por agredir con una patada al delantero Hugo Lobatón tras recibir una falta de éste _luego se supo que por esta actitud desleal la directiva rusa sancionó económicamente al portero que no había sufrido hasta entonces en 17 años de carrera ninguna expulsión_.

Mientras, en el camarín celeste, los jugadores cerveceros eran agasajados uno a uno por este gran triunfo internacional y las “hurras” y los abrazos no se hicieron esperar. Por otro lado, Eloy Campos, autor del gol, manifestaba que: “mi intención no fue patear al arco sino generar una jugada de peligro de gol en el medio del área para que la aprovecharan los delanteros pero grande fue mi sorpresa cuando la pelota se fue colando en el arco a medida que se acercaba”. La visita de Yashín por el Perú siguió su rumbo días después en Arequipa al derrotar al tradicional Aurora por 3-1 y luego cerrando su participación con el mismo resultado ante el Deportivo Municipal también en el Estadio Nacional.


(La Prensa, miércoles 02 de diciembre de 1964, pág. 24)


(El Comercio, viernes 04 de diciembre de 1964, pág. VIII)


Históricas alineaciones del Sporting Cristal y Dínamo de Moscú


El zaguero rimense Eloy Campos despeja una pelota con peligro de gol del área rimense

Min. 17 del ST: Yashín solo hace vista del pelotazo "fantasma" enviado por Campos


Lev Yashín sale del campo al ser expulsado por agredir a Lobatón

domingo, 20 de febrero de 2011

El dia en que el Estadio Nacional reabrio sus puertas: el Sporting Cristal ante el F.C. Barcelona de 1964


(La Prensa, 25 de julio de 1964, pág. 28)

(La Prensa, 26 se julio de 1964, portada)
 
Por Ernesto Moreno Ampuero
 
Una cita de estrellas mundiales
 
El Estadio Nacional, con un histórico partido amistoso entre Sporting Cristal y el Barcelona de España, reabrió sus puertas al fútbol profesional un 25 de julio de 1964 luego de pasados casi dos meses de los lamentables sucesos del 24 de mayo del mismo año _día en el que ocurrió una de las más grandes tragedias mundiales durante el partido clasificatorio a los Juegos Olímpicos de 1964 entre Perú y Argentina con un saldo de más de 300 muertos_.

El Estadio Nacional, como consecuencia de la mencionada catástrofe, sufrió algunas refacciones para darle mayor seguridad a los jugadores y al público aficionado como la destrucción de la tribuna adicional llamada “perrera” ubicada en la parte baja del Estadio que rodeaba la pista de atletismo reduciendo así su capacidad de por lo menos cinco mil localidades.

El poderoso club español, aprovechando la gira que hacía por Sudamérica, decidió cancelar su visita a Chile y venir a jugar al Perú con su primer equipo, en un notable gesto, sin cobrar un centavo en beneficio de los fondos de las familias damnificadas de la tragedia. Las expectativas generadas en la prensa fueron grandes debido a la pléyade de futbolistas de categoría que se harían presente en lo que se denominó “la reunión de estrellas mundiales”. El Barza llegaba con el húngaro Sandor Kocsis (campeón en los Juegos Olímpicos de 1952 y subcampeón mundial en 1954), el destacado goleador peruano Juan Seminario, el atacante paraguayo Cayetano Ré y el capitán del equipo español que recientemente había ganado la Copa de Europa, Fernando Olivella.

Por su parte la escuadra rimense no se quedaba atrás y presentó un ataque de lujo conformado por el bicampeón mundial brasilero Waldir “Didí” Pereyra y los peruanos Alberto “la pantera” Gallardo y Óscar “Huaqui” Gómez Sánchez, quienes habían recibido por deferencia especial de sus clubes el respectivo permiso para acceder a este cotejo.

El partido empezó a las 15:47, luego del respectivo minuto de silencio en conmemoración de las víctimas y del canto de los respectivos himnos nacionales. La tribuna norte, en donde meses atrás se había generado la tragedia _y tal vez por este recuerdo_ lució medio despoblada, pero el público en las demás graderías había concurrido en gran número e hizo un marco impresionante por las ceremonias previas de homenaje y por el interés que tenían de ver a los cracks en acción. Rápidamente el equipo rimense tomó el control del partido y en el minuto 8 Didí, tras ejecutar magistralmente un penal, pone en ventaja a los peruanos. De los pies del peruano Seminario nació el empate del Barcelona al asistir al español Zaballe. Luego del empate, las acciones se tornaron más parejas pero menos intensas aunque el cuadro celeste es quien nuevamente toma la delantera en el minuto 35 del segundo tiempo con el gol de “Huaqui” Gómez Sánchez al aprovechar un grosero error del portero Pesudo. Un minuto después el equipo catalán, haciendo valer su jerarquía, anota el empate definitivo por intermedio del paraguayo Ré. Al finalizar el partido los jugadores y cuerpo técnico de ambos equipos se estrecharon en grandes abrazos de confraternidad y coincidieron en que el partido fue bueno y el empate justo. Al día siguiente el club Barcelona siguió su gira por México.

Históricas alineaciones de Sporting Cristal y Barcelona de España
 
Los 22 jugadores rinden homenaje a los fallecidos en la tragedia
 


Minuto 8 del PT: Didí de penal marca el 1-0 a favor del Sporting Cristal


(El Comercio, 26 de julio de 1964, pág. 30)


Didí tropieza y falla el que pudo ser su segundo gol en el partido

El portero Rubiños defiende felinamente su portería ante una arremetida blaugrana

Minuto 36 del ST: El paraguayo Cayetano Ré sella el marcador

Una delantera de lujo: Gallardo y Didí

El Estadio Nacional redució su aforo en 5 mil localidades como consecuencia de la tragedia de mayo de 1964

domingo, 6 de febrero de 2011

¿La hazaña más grande del futbol peruano? La primera victoria peruana ante Brasil en el Sudamericano de 1953 vista a través de La Prensa y El Comercio

Portada de El Comercio, edición de la tarde, del viernes 18/03/1953 donde se da cuenta de la superioridad peruana en el memorable partido disputado contra los brasileros.

Portada de La Prensa del viernes 18/03/1953 que muestra en primer plano el mítico equipo titular que arranco el partido ante los cucos cariocas.

Elección peruana como sede del torneo

Corría el verano de 1953 y Lima era designada por cuarta vez, aunque de manera casual escenario del Sudamericano de Futbol de Mayores _hoy llamada Copa América_ debido a que Paraguay, inicialmente anfitrión del torneo, no pudo realizarla por problemas de infraestructura. En esta edición solo participaron siete de los actuales diez miembros de la Conmebol, ausentándose Argentina y Colombia, en un certamen cuyo formato enfrentaba a todos contra todos. El combinado patrio que estuvo dirigido por el entrenador inglés míster William Cook _un gringo que, decía jocosamente Toto Terry en su memoria, no sabía hablar nada de castellano pero que tenía de asesor al mítico “Campolo” Alcalde_ era el candidato a llevarse por segunda vez el trofeo continental debido a la gran expectativa que se había generado en la afición al contar con algunos futbolistas de categoría que brillaban con luz propia en esa misteriosa década del 50’ del futbol peruano como “Toto” Terry, Vides Mosquera, “Huaqui” Gómez Sánchez, “Tito” Drago, Guillermo Barbadillo y Luis Navarrete entre otros incluso dándonos el lujo de prescindir de la cuota goleadora de Valeriano López, "el tanque de Casma", quien se encontraba de vacaciones en Lima con el permiso de su club el Huracán. El año anterior, el añejo Estadio Nacional, rebautizado como el “Coloso de José Díaz”, había sido remodelado por el dictadura del militar Manuel A. Odría y lucía hermoso, con un moderno sistema de iluminación artificial dejando atrás las viejas graderías de madera para darle paso al cemento. Por otro lado, Lima "la horrible" poco a poco se convertía en el "monstruo de mil cabezas" que la generación del 50' denunciaba en la literatura al formarse las primeras populosas barriadas alrededor de la capital. Éste fue el marco en el que Perú inicia su gitanesca participación en dicho campeonato y que se jugó exclusivamente en Lima.

Inicio del torneo: arranque irregular

En el partido inaugural jugamos contra Bolivia _en el papel rival accesible_ rival que nos dio un terrible cachetazo a la realidad al vencernos por 1-0 _según “Toto” Terry por subestimarlos y pensar que era “pan comido”_. Esta derrota provocó mucha incomodidad en la dirigencia y precipitó la salida del técnico británico por su poca comunicación con el plantel entrando en su reemplazo el argentino Ángel Fernández Rocca. La reacción peruana no se hizo esperar y en el siguiente partido se le gana a Ecuador por 1-0. En el tercer partido a duras penas pudimos sacar un empate a cero con los chilenos. Seguidamente, el combinado peruano se mediría frente a la aguerrida selección guaraní, que a la postre resultó ser el campeón del torneo. En un luchado partido Perú empata a 2 con los paraguayos pero se ganan finalmente los puntos en mesa debido a que el técnico paraguayo ,Fleitas Solich, antirreglamentariamente había realizado cuatro cambios cuando solo se permitían tres.

Los días previos al partido contra Brasil

Hasta que llega el jueves 17 de marzo de 1953, en que nos tocaba bailar con la más fea, el candidato de todos, Brasil, había llegado al campeonato con toda su constelación de estrellas dispuestas a reeditar el título que habían ganado cuatro años antes en su mismo país. En los días previos al encuentro los medios de comunicación habían despertado en la afición mucho interés por el duelo no solo por lo que se esperaba del poderoso juego colectivo e individual de los brasileros _que prometían mostrar su verdadero fútbol en este partido tras llegar invicto al lograr sendas victorias en sus tres primeras presentaciones ante Bolivia (8-1), Ecuador (2-0) y Uruguay (1-0)_ sino también por lo que podían mostrar los peruanos en el que era nuestro debut ante los cariocas en suelo patrio (en las tres anteriores ocasiones nunca se enfrentaron en Lima). La prensa limeña no se amilanaba ante la artillería del scratch y la superior técnica futbolística del formidable equipo brasilero. Así, el mismo día del partido el periodista Alfonso Grados Bertorini escribía en su famosa columna "Toribio Gol", en la edición de la mañana del diario "La Prensa", un apasionante pero racional artículo donde decía que, a pesar de que los cariocas podían tener en ese momento la batuta del fútbol sudamericano y en una opinión donde su corazón embargaba su razón, aquél era el momento en que los peruanos podían lograr una ansiada e histórica victoria que solamente se lograría por causas extraordinarias y con mucha fe. Se animó incluso a dar algunas sugerencias de cómo debíamos jugar, no descartando pues el batacazo peruano, que finalmente se dio. El d.t. brasilero, Aymoré Moreyra, que demostraba respeto por nuestra selección decía que esperaba que el partido contra los peruanos sea el más brillante y técnico del campeonato sudamericano y que Perú, por su localía y buen manejo del balón, sería el enémigo más difícil de vencer al afirmar que "si ganaba este partido tenían el título en el bolsillo". Sorprende también la confesión de Aymoré a La Prensa, al reconocer el trabajo psicológico del que fueron parte los brasileros para superar la frustración de haber sido derrotados en el mismo Maracaná por los uruguayos en la final del mundial de 1950 con terapias donde se les mostraba diversas fotos de jugadores brasileros heridos en la Copa Montevideo también de 1950, sacadas de revistas brasileras para generarles así un "clima de guerra" y no jueguen al fútbol al entrar al campo sino a pelear. Por otro lado el portero Castilho prometía seguir con su valla invicta en este partido que consideraba decisivo para la obtención del campeonato. Grande fue mi sorpresa cuando noté al revisar este periódico que se informaba que el mismo día del partido el goleador peruano Valeriano López, quien estuvo de espectador en los partidos del torneo, se regresaba a su equipo en Argentina luego de sus vacaciones en Lima. (Digo sorpresa porque sorprende que un goleador de su categoría no haya estado entre los jugadores seleccionados para este campeonato).

Hasta el mismo día del partido ambos técnicos no querían no quisieron darse ventaja, ni soltar prenda de sus principales armas ya que no dieron sus alineaciones principales, lo que hizo más emocionante el partido en el que los diarios jugaron su partido aparte al especular sobre los probables titulares y sus estrategias para conseguir la victoria. El ambiente previo que rodeaba a los protagonistas: jugadores, aficionados y prensa fue el de los mejores porque se vivió una verdadera fiesta deportiva.

17/03/1953 La espera que desespera: La Prensa aguardaba ansiosamente el cotejo y generó una tremenda expectativa entre los aficionados.

El partido: el día en que el corazón venció a la razón

Los 11 que saltaron al campo por Perú fueron: Asca; Allen, Delgado y Calderón; Villamares y Heredia; Navarrete, Drago, Terry, Barbadillo y Torres.

El equipo titular brasilero estuvo conformado por Castilho; Djalma Santos, Pinheiro y Nilton Santos; Brandaozinho y Elí; Julinho, Zizinho, Ipojucan; Pinha y Rodríguez.

Las 45 mil entradas se habían vendido y el Nacional lucía un apoteósico lleno de bandera, donde los hinchas esperaban ansiosos de ver un histórico triunfo de su selección en las graderías totalmente abarrotadas de las cuatro tribunas. Era el marco perfecto para la hazaña que luego se conseguiría. Tras un intenso primer tiempo en el que quedaron empatados a cero los técnicos deciden realizar algunos cambios para la segunda parte del partido destacando el ingreso de Danilo y Didí por Brasil. Llega el famoso minuto 17 del segundo tiempo y desde casi unos 30 metros, el puntero derecho de la selección nacional Luis Navarrete de un potente zurdazo vence la valla de Castilho quien vuela por los aires cual fiera tratando de impedir la conquista pero en vano y para la foto haciendo más inmortal dicho gol por la espectacularidad del salto pero sobre todo eternizando el latigazo bendito que nos dio el triunfo, como nos lo muestran las fotos. Nos dice el maestro Toto Terry, en su memoria: "Nunca pude olvidar que esa noche Barbadillo estuvo diablo. Hizo de todo el negro, le jugó a lo grande a los brasileros que tenían un equipo espectacular. El gol del triunfo lo marcó Lucho Navarrete luego de filtrarse por la izquierda y hacer un cambio de pie, para sacar un zurdazo impresionante que batió al arquero Castilho...". Mención honrosa para la saeta rubia, hoy en el cielo al igual que Navarrete, quien llegó al sudamericano lesionado de los ligamentos pero desobedeciendo las órdenes del médico se negó operar, por ese inquebrantable amor a la patria que profesaba, y así no perderse por nada del mundo ser parte de este team histórico que dio una de las más grandes alegrías al pueblo peruano.

Algunos periodistas mencionan que aquel magistral zapatazo previo al gol roza en un zaguero brasilero Pinheiro desviando la trayectoria y descolocando al portero, aunque otros señalan que la pelota entra limpia sin ninguna interferencia directa al ángulo izquierdo del pórtico defendido por Castilho pero lo que realmente nos interesa es que dicho gol provocó el delirio generalizado de los aficionados quienes gritaron como nunca antes un gol peruano que aun 57 años después forma parte de ese memorable pasado futbolístico por conservar y del que todo peruano se debe sentir orgulloso. Atribuir la causa de este triunfo a hechos providenciales y extraordinarios, como suponía Grados Bertorini, sería injusto puesto que la verdadera clave de la proeza no estuvo mas que en los mismos 11 guerreros que, con una adecuada e inteligente estrategia defensiva ordenada por el técnico Fernández Rocca, estuvieron aplicados a la hora de marcar en la zaga liderada por el caudillo y capitán de la selección Guillermo Delgado contagiando de ese espíritu deportivo a sus demás compañeros en el mediocampo que también cumplieron una destacada labor anulando casi por completo la labor de creación de ese "galáctico" mediocampo brasilero. Todos los medios en los días siguientes al partido coincidieron en que el equipo peruano ese día obtuvo una derrota inapelable ante los cariocas en mérito a su lucha, coraje, moral y sobre todo al corazón que pusieron los jugadores.

Equipo titular que, para la época, había logrado la más grande hazaña del fútbol peruano: ganarle al monstruo brasilero encima sin objeciones y demostrando superioridad.

minuto 17 del 2do tiempo: Luis Navarrete, con un magistral zurdazo desde unos 30 metros, decreta el histórico triunfo haciendo inútil la estirada del arquero. El estadio estalla en júbilo y Lima se volvió un loquerío.

Resignado el golero carioca solo hace vista de cómo entra el balón en su pórtico sin poder hacer nada.

El héroe nacional, Luis Navarrete, es llevado en hombros por los extasiados aficionados que no dudaron en meterse al campo tras su gran faena en el Nacional.

El ídolo del pueblo peruano no dudó en ningún momento en posar ante cuanta cámara se le cruce.

¿Se habrá cumplido este deseo? Curiosa nota informaba que el chimpún izquierdo de Luis Navarrete, autor del gol de la histórica victoria, iba a ser guardado en una urna para ser venerada y conmemorarse la hazaña por la eternidad.

Luis Navarrete, puntero derecho de la selección y jugador del Deportivo Municipal, fue el inmortal peruano que nos dio la primera alegría de ganarle a un histórico equipo brasileño.

La bronca

Relata a un periodista el mismo arbitro ingles Mackena, al salir de la clínica, que cuando pitó el final del partido los brasileros presas de su furia y frustración por haber perdido se le vinieron encima para reclamarle por una supuesta mala actuación que los perjudicó tratando así de justificar su derrota. Él, con el tumulto que se le venía encima, solo alcanzó a percibir el iracundo pelotazo que le tiró en la cara el numero 6, Danilo, dejándolo conmocionado en el suelo por el fuerte impacto. Este ataque contra el réferi no solo quedó allí puesto que Djalma, el otro brasilero implicado en el escándalo, no contento de ver el pelotazo de su compañero fue corriendo y lo agredió cobardemente con una artera patada por la espalda. Tuvo que intervenir la policía para restablecer el orden en la trifulca armada para que no se generalize porque sino de repente el árbitro no hubiera vivido para contarla. Mal y penoso el bochornoso espectáculo de los brasileros que no demostraron su hidalguía y dignidad tras perder inobjetablemente y sin atenuantes ante la superior, en ese partido, escuadra peruana que iluminó el Estadio Nacional con su buen juego escribiendo así una hermosa página en la historia del fútbol peruano, la más importante quizás hasta ese momento porque luego llegaron por mérito propio las clasificaciones a los mundiales de México 1970, Argentina 1978 y España 1982.

Los medios limeños sindicaron como causantes del connato a los brasileros, quienes en su ofuscación no digirieron dignamente su derrota.

El árbitro inglés Mackena conmocionado abandona el campo por la cobarde agresión de Djalma y el fuerte pelotazo de Danilo, quienes justificaron su reacción por el "mal" desempeño del réferi responsabilizándolo de su derrota.

Danilo y Djalma Santos, malos perdedores, fueron los que iniciaron la bronca.